Los aprietos de Schröder

OPINIÓN

QUERIDO MUNDO

26 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

GERHARD Schröder ganó hace un año unas elecciones que tenía perdidas poco antes de que se celebrasen. Las ganó por los pelos, ciertamente, por su habilidad para beneficiarse de la ola de antiamericanismo que recorría Alemania y por dar la cara en el momento justo cuando las inundaciones causaban serios daños en su tierra. Sin embargo, desde entonces su situación no ha hecho más que empeorar, en términos electorales. Su adversario de hace un año, Edmund Stoiber, acaba de infligirle en su feudo de Baviera una derrota calificada de «sensacional e histórica». Y éste es el tercer descalabro regional que cosecha en 2003. La situación de Schröder ha empeorado con las reformas recogidas en la Agenda 2010 (recortes en sanidad, paro y jubilaciones), que se han ofrecido como la única solución para dinamizar la economía de Alemania, que lleva tres años estancada, con 4,5 millones de parados, crecimiento cero y un alto endeudamiento público. El canciller ha sido hábil en el planteamiento: «O hacemos las reformas o nos las hacen». Pero Stoiber está atacando su línea de flotación: ¿por qué esas medidas y no otras? Y añade: la población alemana prefiere trabajar más horas y conservar su salario y su trabajo. Las posiciones entre ambos no son tan opuestas como ellos mismos quieren hacer creer. Pero ambos insisten en lo que les diferencia. Schröder necesita convencer a los votantes de que hay unas medidas mucho más adversas para los trabajadores que llegarían de la mano de la derecha democristiana. Stoiber, en cambio, se limita a hacer visible la contradicción: es la socialdemocracia la que está desvistiendo el Estado de Bienestar, a cuya formación tanto contribuyó el antecesor del actual canciller, Willy Brandt. Las próximas elecciones para la Cancillería son en 2006. Mucho tiempo. De momento, todos están pendientes de la locomotora económica estadounidense, porque de ella depende el funcionamiento de la alemana. Y por eso Schröder se ha entendido tan bien con Bush anteayer. Tiene que lograr que se cumplan las expectativas de crecimiento apuntadas por el FMI para Alemania: 1,5% en 2004. ¡Todo un respiro!