A vueltas con el visado médico

OPINIÓN

SEGÚN el Diccionario de la Real Academia, homologar significa «equiparar, poner en relación de igualdad dos cosas; contrastar una autoridad el cumplimiento de determinadas especificaciones o características de un objeto o una acción». Desconozco cuál de esas acepciones utiliza el Sergas para hablar de homologación sanitaria, esto es, cuando el médico receta determinados medicamentos, antes de pasar por la farmacia tienes que pasar por otra dependencia sanitaria para que te pongan una pegatina (antes te ponían un cuño) y lo anoten en una base de datos informatizada. Yo, ya lo escribí en estas mismas páginas hace un año, no lo entiendo; y será que con la edad me voy volviendo más corto de entendederas, pero cada vez lo entiendo menos. ¿Es que el médico no es la persona que tiene la facultad de prescribir? ¿No se supone que actúa a favor del paciente de manera profesional, recetándole lo más adecuado a su patología? ¿No confía la autoridad sanitaria en la pericia de sus propios médicos? Si es verdad que la industria presiona para que se prescriban los fármacos más caros aunque no sean los más eficientes, habrá que intervenir sobre las visitas de los comerciales a los médicos. Pero visar como simple traba no es bueno; esta medida no disuade, sólo obstaculiza, y quien sufre es la parte más débil: la persona enferma. No es un camino correcto para racionalizar el gasto farmacéutico: los enfermos van a consumir los productos si les van bien y su médico se los recomienda, aunque para ello tengan que saltar más barreras. Resulta patético estar a la cola para obtener el visado y ver qué esfuerzos tienen que realizar los enfermos para obtener la medicina que precisan. Me gustaría que los gestores sanitarios se pasasen una mañana en una de estas colas. Pero es que, además, no parece tener mucho sentido que la lleven a cabo los farmacéuticos del Sergas: esto me recuerda a la época de la censura cinematográfica, en la que personas que entendían bien poco de cine (y me atrevo a decir que de moral) eran las encargadas de controlar qué películas se podían visualizar y cuáles no. La prescripción y dispensación de un medicamento es un acto que sólo los médicos pueden realizar. El controlador de un acto ha de estar al mismo nivel que quien realiza el acto; la desigualdad es incorrecta, no sólo desde el punto de vista técnico sino también desde el ético.