Cruzada apuesta

| JOSÉ JAVALOYES |

OPINIÓN

SE NEGOCIA en el mundo diplomático, una apuesta. Concierne a dos niveles del eje franco-alemán. Absoluto uno, que afecta a la subsistencia del mismo eje en sus actuales términos. Y relativo, el otro, que concierne al plazo de duración de la sintonía entre Berlín y París en sus presentes configuraciones: compactas y polémicas. Los hay que piensan y apuestan por la duración prolongada del cuadro dibujado por Francia de la crisis de Irak, tomándola como referencia constituyente de la disidencia de Europa. Entienden que Francia habría sido, con su neogaullismo, la gran partera de una conciencia europea alternativa y distinta de la ensamblada en el gran esquema atlántico de los últimos 50 años. Opuesta a esa hipótesis está la idea de que Alemania se despegará de su actual condición siamesa de Francia. Y es lo más probable que lo haga de forma gradual, y parcialmente, no de manera brusca y plenaria. Los vuelcos no suelen ser movimientos propios, en los procesos de cambio y de ajuste, de las grandes naciones fundadoras de Europa. Parecen apoyarse en esta previsión sobre la propia iniciativa alemana, definida por el canciller Schröder en una carta en el New York Times , al ofrecerse para las tareas de pacificación y reconstrucción de Irak. La reunión celebrada por el propio Schröder, el presidente Chirac y el primer ministro Blair, en Berlín, puede haber sido la determinante de esta flexión alemana. El británico ha participado en el encuentro para mediar: acaso con instrucciones específicas del presidente Bush, en estos días previos a su comparecencia ante la Asamblea General de la ONU. Javier Solana, hombre de la UE para la seguridad, ha dejado entrever que están próximas las circunstancias para que el Consejo de Seguridad apruebe una resolución americana. Hay quienes incluso apuestan doble contra sencillo.