Los neutrones térmicos

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Para enviar preguntas: A FINALES de agosto, los medios de comunicación daban la noticia (La Voz, 26-8). La compañía Repsol YPF había determinado que, en los pecios del Prestige, quedaba una cantidad de fuel mucho menor (13.800 toneladas) que la calculada inicialmente por el Comité Científico encargado por el Gobierno (37.500 toneladas). A esa conclusión se ha llegado mediante el empleo de un emisor de neutrones térmicos, que determina la relación carbono-oxígeno para distinguir el fuel del agua. Los neutrones son, junto con los protones, una de las partículas constituyentes del núcleo atómico. Como su nombre indica, carecen de carga eléctrica, y su poder de penetración en la materia es mucho mayor que el de las partículas con carga. Esa propiedad retrasó su descubrimiento (Chadwick, 1932) y de ella se derivan muchas de sus aplicaciones. Cuando el núcleo de un átomo de elevada masa molecular (uranio), absorbe un neutrón, puede desestabilizarlo y romperlo (fisionarlo) en dos trozos de tamaño equivalente. En el proceso se desprenden dos o tres neutrones, con elevada energía y capacidad suficiente para romper otros átomos y dar lugar a una reacción de fisión en cadena, que puede ser incontrolada (bomba atómica) o controlada (reactores nucleares). En el segundo caso, es necesario reducir (moderar) la velocidad (la energía) de los neutrones (rápidos) convirtiéndolos en neutrones térmicos o de menor energía. Como moderadores se usan grafito, agua o agua pesada. Los neutrones térmicos tienen numerosas aplicaciones, entre otras las de análisis no destructivo, que, en el caso del Prestige , permite distinguir el carbono del oxígeno. Se usan para calcular la cantidad de agua que existe en el terreno, antes de un sondeo o para determinar la posible existencia de agua en Marte. También para el tratamiento de tumores cancerosos y para muchas aplicaciones industriales.