Abrir el melón

| FRANCISCO RÍOS |

OPINIÓN

06 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CASI coincidiendo en el tiempo con la temporada del melón, se han multiplicado los usos de la frase abrir el melón, con la que se quiere expresar la idea de empezar algo. Uno de los melones más consumidos en la prensa es el de la reforma constitucional. Así, hemos podido leer frases como estas: «Aznar pregunta a Zapatero si piensa abrir el melón de la reforma constitucional»; «Mayor Oreja advierte de que abrir el melón de la reforma constitucional sería un error histórico»; «Otegi dijo que se quiere abrir el melón»; «La gran oferta que promueve José Luis Rodríguez Zapatero es abrir el melón de la Constitución». Si en política se abren muchos melones («Schröder sudaba la gota gorda para abrir el melón de la reforma del sistema de bienestar social»; «[Fraga] tampoco parece interesado en abrir el melón de la sucesión un día de estos»), son muchos más los que consume el fútbol: «La clave era abrir el melón lo antes posible, y el gol tardó 19 minutos en llegar»; «El centro desde la izquierda del valencianista lo remató con suavidad Tristán para abrir el melón de Armenia»; «A pocos minutos de comenzar el segundo tiempo, Ángel, futuro padre de un niño, aprovechó un balón escorado en la banda derecha para abrir el melón y las puertas de la victoria»; «Valencia 1, Mallorca 0. Otro partido de los de abrir el melón». Una propuesta apetitosa para salir de tan inmenso melonar: se corta un melón en dos mitades de boca circular. Se retiran las semillas y se corta la pulpa en trozos pequeños. Se ponen estos en un cuenco, con fresas, azúcar, zumo de naranja y oporto. Se macera la mezcla treinta minutos en el frigorífico y se rellena con ella la mitad del melón vaciada. Que aproveche. hablar.bien@lavoz.es