La regeneración que nunca fue

| LUIS VENTOSO |

OPINIÓN

21 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EL PP alcanzó el Gobierno prometiendo regeneración democrática tras los chanchullos varios de los últimos gobiernos de Felipe González. En su carrera a codazos hacia La Moncloa, Aznar garantizaba luz y taquígrafos; comisiones de investigación parlamentarias a diestro y siniestro. Ocho años después, las promesas se revelan pinochescas y el Parlamento está bloqueado por la barricada de la mayoría absoluta. El PP ha vetado la investigación de todos los escándalos del año (que ha sido fértil). Aznar ha enviado a los soldados a la semi-guerra de Irak sin consultar al Congreso. A diferencia de lo que ocurre en democracias más maduras, tampoco ha tenido que dar cuenta por sus erradas amenazas sobre las armas de destrucción masiva. Cascos se niega a comparecer para hablar del tembloroso AVE a Cataluña. El accidente del Yakovlev (el mayor siniestro de la historia reciente del Ejército español) no merece una comisión de investigación. Tampoco es necesario indagar sobre la muerte de José Couso o la trama ladrillera de Madrid. Asombra pensar que si convirtiésemos el Congreso en una discoteca y el Senado en una pizzería apenas se notarían cambios en nuestra vida pública. El resultado es una democracia chata, donde el gobernante se siente invulnerable, porque sabe que sus errores de hoy pueden componer los titulares jabonosos del telediario de mañana.