De la memoria...

| MANUEL MARLASCA |

OPINIÓN

21 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

PRIMAVERA DE 1976. Juan de Arespacochaga, penúltimo alcalde de Madrid a dedo , me decía en una conversación en su despacho que mire, Marlasca, eso de que los delegados de servicio -una especie de ministros de la villa de los ayuntamientos dedocráticos- tienen que ganar más para evitar tentaciones de corrupción es una tontería; quien sucumbe a la corrupción lo hace ganando mucho o ganando poco; es cuestión de precio... Año 1989. Consumada la moción de censura en el Ayuntamiento de Madrid y frustrada la de la Comunidad por el voto de un tránsfuga, llamé a mi amigo el inmobiliario , que aparecía en la letra pequeña de algunas informaciones sobre la traición. Quedamos en su despacho. «Mira, Manuel, yo sabía que acabaría apareciendo en este asunto. ¿Pero qué he hecho yo? Nada, hombre nada. Bueno, te cuento: naturalmente que aquí, en estas mismas oficinas, yo he invitado a cenar a Fraga y a Suárez con un grupo de inmobiliarios. Y al final de la cena, ya sabes, cada uno da la que puede. Donativos para el partido. Y te diré algo: Suárez te lo agradece toda su vida; a Fraga se le olvida al día siguiente. Pero nada más, Manuel, nada más. Y ahora aparezco en lo del voto del tránsfuga. Y no he hecho nada... Por cierto, ¿cómo podría parar yo esta campaña contra mí?» Le contesté con el silencio, pero de mi amigo el inmobiliario ya no se habla... casi nunca. Primavera de 1991. Comía en un discreto restaurante con Pepe Acosta, el portador de los valores guerristas en la Federación Socialista Madrileña, honrado a carta cabal. Las inmediatas elecciones municipales y autonómicas en Madrid auguraban victoria del Partido Popular, que había gobernado los dos últimos años en la capital con Agustín Rodríguez Sahagún como alcalde después de la moción de censura a Juan Barranco de 1989. «¿Sabes cuál es el drama?», me decía Pepe Acosta: «no que perdamos, Manuel, sino que mucha gente del partido se va al paro, porque no han hecho otra cosa en su vida que política, porque viven de esto y la derrota deja muy pocos salarios. Ese es el problema si finalmente gana el PP en el Ayuntamiento y en la Comunidad. Que muchos de los nuestros se van al paro». Hay veces que buceando en la memoria, el pasado ayuda a explicar el presente. O quizás es que, inevitablemente, la historia se repite.