España ya no es diferente

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

HUBO UN TIEMPO en que se puso se moda en nuestro país aquel eslogan de España es diferente . Han pasado tantos años que Manuel Fraga jugaba todavía su baza política en la esfera nacional. Por aquella época se desarrollaba un doble hábito de autoestima y autodestrucción entre un número en apariencia significativo de españoles, que les hacía ver lo nuestro, alternativamente, como lo mejor del mundo... o lo peor del universo. A pesar de lo rancio y arcaico del sentimiento, la proliferación de incendios este verano ha hecho aflorar la sensación de que estamos a la cola de Europa y aun del Occidente civilizado. La misma impresión hemos recibido en ciertos ambientes a raíz del accidente de Repsol en Puertollano. Han tenido que producirse, casi simultáneamente, una serie de sucesos en varios países para confirmar que en otras sociedades tampoco los hechos dan la razón a los que elevan al infinito su autoestima y se consideran inmejorables. Ahí están los todopoderosos Estados Unidos y Canadá, con el espectacular apagón que ha afectado a cincuenta millones de seres, ha dejado fuera de servicio a más de veinte centrales nucleares y creado innumerables problemas. O en Francia, donde se han contabilizado por miles los muertos por efectos del calor, en este caso, según fuentes gubernamentales, porque el estado de bienestar ha deparado a los trabajadores sanitarios una jornada horaria reducida, que dicen ha repercutido en la atención a las víctimas. Y para completar el panorama, el suceso de los incendios en Portugal, con víctimas y daños incontables. Parece evidente que Prestiges de todo signo se dan de una manera u otra en todas las sociedades que tienen nuestro esquema de vida. Lo cual no justifica que los mismos que lamentan los fallos de política española en los bosques o la deficiente seguridad en una refinería, estiren el cuello para decirnos ahora que somos los mejores.