La coral ya no canta

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

EL DÍA en que nuestro copresidente George W. Bush anunció desde la cubierta de un portaaviones la victoria del ejército norteamericano sobre el pueblo iraquí, la coral polifónica de adictos del Gobierno popular español comenzó a entonar himnos triunfalistas, a la vez que descalificaba a quienes salimos a la calle para pedir la paz. Hace tiempo que la coral polifónica no actúa. Debe de ser que las cosas no van como esperaba. Debe ser que Bush y Blair están pasando malos momentos y otros socios bélicos, avergonzados. Y, por ello, lo mejor es mantenerse al margen. Ahora la coral ha cambiado de partitura. Se limita a decir que los socialistas originaron el problema de la Asamblea de Madrid. Lo cual es cierto. Que el plan soberanista de Ibarretxe es un despropósito. Que también es cierto. Y que el PSOE pasa por uno de sus peores momentos porque está debilitado, sin liderazgo y sin rumbo. Lo que es igualmente exacto. Pero de la guerra, ni palabra. Deseamos con ansiedad que la coral polifónica de adeptos, fieles, admiradores e incondicionales vuelva a interpretarnos aquel atractivo programa que incluía que el ataque a Irak era imprescindible; que disponía de armas de destrucción masiva, que los iraquíes recibirían gozosos al ejército norteamericano, que al fin la paz, llegaría al sufrido país, y que España abandonaría el rincón de la historia. Deseamos con ansiedad que la coral polifónica vuelva a escena para convencernos de que lo que está ocurriendo no es una masacre y sí un saqueo. Pero los tiempos victoriosos parecen haber pasado a mejor vida. A lo mejor es que ya se han convencido de que el ataque a Irak fue una de las mayores atrocidades que pudieron cometerse. Y quizás por eso, de aquella nutrida coral polifónica ya sólo quedan cuatro y el del tambor. Y ya son muchos.