La prensa

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

NUNCA seremos lo suficientemente agradecidos para valorar el esfuerzo. Ni la situación de privilegio de la que disfrutamos. El Gobierno español ha reconocido, al fin, que sus decisiones más importantes las adopta en función de lo que informa la prensa porque a su vez, entiende, recoge el sentir social. Pocos ejecutivos pueden realizar una defensa tan brillante de su gestión. Pocos gobiernos pueden alardear de basar su actuación en lo que periódicos y televisiones informan. Pero el español, sí. Gustavo de Arístegui explicó por qué se tomó la decisión de que España apoyara la invasión de Irak: «Aquí nos hemos fundamentado exclusivamente en las informaciones de prensa», dijo. Los malintencionados venimos hablando del flechazo que Aznar sintió por Bush. De sacar a España del rincón de la historia. Del apoyo al amigo americano en apuros. De participar en el nuevo orden mundial. Pero no. Todo ha sido mucho más sencillo. El Gobierno popular se ha guiado, única y exclusivamente, por las informaciones de prensa. Por lo visto, el gabinete Aznar acostumbra a leer detalladamente los periódicos todas las mañanas. Y a partir de ahí traza su estrategia. Y actúa en consecuencia. Cuando decimos que Galicia va a quedar asfaltada de fuel, se van a Asturias y a Cantabria. Cuando informamos de que ahora más que nunca necesitamos turistas, se deciden a veranear en Menorca. Cuando denunciamos que la niebla colapsa nuestros aeropuertos, viajan en coche. Y cuando lamentamos lo mal que andamos de infraestructuras, se dedican a colocar traviesas y monolitos. Nadie puede negar ya su extraordinario esfuerzo democrático. Porque nada refleja mejor las ansias de la sociedad que las páginas de los periódicos. Por eso preocupa pensar lo que decidirán el día que la prensa les pida, una vez más, que se vayan.