DESPUÉS de las elecciones municipales y autonómicas, todos los indicios eran favorables a la calma en este verano que se presenta con mucho calor y tormentas. Tormentas meteorológicas y también políticas. En condiciones normales, en verano, la prensa es ligera de páginas y de contenidos, porque todo se adormece, hasta la publicidad y el calor aconseja reducir esfuerzos. Para paliar la habitual sequía informativa, suele aparecer lo que el argot periodístico se llama «la serpiente de verano», que es algo así como un suceso-sorpresa que se estira todo lo posible para mantener un cierto interés informativo. Este año, sin embargo, ha surgido un monstruoso culebrón de dos cabezas, que mantiene en vilo a políticos, fiscales, abogados, jueces, y por supuesto a la infantería informativa en pleno y en alerta, porque dos personajes conocidos como los tránsfugas, entre otros muchos calificativos al cual más agresivo, decidieron desafiar la ley de la gravedad, lo que dicho en términos más precisos significa que le hicieron la vulgar cama a quienes, satisfechos y felices, se disponían a tomar el poder y administrar dos billones de antiguas pesetas anuales, que es el presupuesto de la importante Comunidad de Madrid. El morbo, con el calor, produce un efecto revulsivo, pone en punto de ebullición a las redacciones y activa las neuronas de los correveidiles, los sembradores de bulos, que se deshidratan de corrillo en corrillo, de mantel en mantel, buscando corrupciones, tramas, intrigas, sobornos, extorsiones..., de siniestros muñidores y profesionales del pelotazo que, como los carroñeros, se alimentan de las miserias del poder. La torticera maniobra de los dos sujetos protagonistas de la serpiente 2003 reúne los mejores atractivos informativos, porque el jaleo político que han provocado alimenta, sin tregua ni descanso, intrigas, especulaciones, acusaciones, chantajes... etcétera, de todos los colores. En este clima alocado, se hace bueno el dicho de que «la verdad no puede malograr un buen reportaje». Y es que, en este culebrón vale todo. Cuando el histerismo remita, se podrá analizar que este escándalo no debiera extrañar a nadie, porque forma parte de la más vieja tradición política. El tránsfuga, el traidor, el chantajista, el embustero, el fariseo... son personajes notables en la intrahistoria del poder. Una veces, ayudando a colocar en buen sitio al colega ambicioso y otras provocando su caída. Alguno de estos personajes, incluso, llegaron a puestos de primer nivel porque la intriga, en política, tiene un gran valor. La figura del trepa es muy común en esta sociedad sin escrúpulos y aunque parezca increíble, estos especialistas son muy apreciados y temidos por el poder, porque conocen sus flaquezas y sus miserias. ¿Quién sabe si estos traidores han beneficiado, directa o indirectamente, a algunas personas del propio partido perjudicado, para suplantar a alguien que estorba? La sombra de Maquiavelo es alargada. Si la lógica de unas nuevas elecciones prevalece sobre las pretensiones de alcanzar el Gobierno de Madrid al precio que sea, el protagonismo de los dos traidores se irá diluyendo por agotamiento y también porque acechan en las jaulas otros culebrones que auguran un futuro político de muchos coletazos. Ante esa perspectiva, la hoy famosa serpiente bífida de este verano resultará ser, a la postre, un juguete de todo a cien. Feliz verano. Remata o curso escolar. Parece que para o próximo haberá cinco ou dez días lectivos máis, reivindicados por distintos colectivos para homologarnos coa UE. ¿É isto calidade de educación? ¿Con cinco ou dez días máis faise moito? Xa alguén dicía: «Cabezas ben feitas e non ben cheas», e en dez días non se enchen moito máis nin son máis feitas. A calidade hai que vela noutros parámetros: prácticas de laboratorio -¿por que non lle chaman ciencias experimentais e non ciencias da natureza, por exemplo?-, formación do profesorado: agora hai oposicións nos que en cada tribunal de mestres hai cinco compoñentes tamén mestres -pode haber un inspector ou profesor da facultade de Educación coma presidente-; na proba oral hai un debate final e as preguntas son curiosas: ¿que é un decibelio, danlle un título ós que rematan os Programas de Garantía Social, quen expide e que pon no título, convalídaselle algo? Que se deixen de preguntas que non teñen transcendencia, porque parecen feitas para sacar de encima á opositora ou para poñela contra as cordas. En fin, hai que ter en conta outros parámetros para a calidade de educación e non só dez días máis no curso. Todo iso é demagoxia. José Ramón García Seijas. Padrón (A Coruña). Acaban de conceder el premio Príncipe de Asturias a Ignacio da Silva (Lula), presidente de Brasil, por «sus grandes avances a favor de la pobreza y otros aspectos». También el belicoso Bush, se quedó admirado de «sus dotes humanitarias». Uno, que conoce un poco Brasil, no puede ser más escéptico delante de tales afirmaciones un tanto protocolarias. En primer lugar debemos aclarar que el PT (Partido de los Trabajadores) al que pertenece Lula y equivalente al PSOE, en nada se parece al transformador de la sociedad brasileira, pues el mismo Lula, en tan sólo seis meses de mandato, ha reconocido la impotencia de eliminar el enorme problema de la delincuencia organizada desde las mismas cárceles y favelas. Acaba de invitar al señor Bush a una visita en la que «además de samba, carnaval y fútbol, tenemos cosas maravillosas». Brasil es uno de los países de América Latina en donde EE. UU. tiene grandes inversiones, y por supuesto si uno domina la economía, no le es difícil dominar la política. Es curioso que en tan sólo seis meses se viertan tantos elogios sobre un presidente que nunca ha pasado ni creo que pase de una leve esperanza para un enorme país, plagado de grandes necesidades que lo llevan a seguir siendo tercermundista. Brasil, me recuerda un poema de Nekrásov al referirse a su tierra: «Éramos mísera y opulenta, eres vigorosa e impotente, madre Rusia». Antonio Prieto Fornos. Cervás-Ares (A Coruña). Sé que es un poco tarde para denunciar irregularidades en las PAAU; pero como dice el conocido refrán: más vale tarde que nunca. El motivo de mi carta es el siguiente: el primer día de las pruebas todos llegamos nerviosísimos a la facultad y cual fue nuestra sorpresa al ver que no nos tenían preparada un aula sino un angosto pasillo con sillas apretujadas; una vez sentados, un hombre (que con sus comentarios prepotentes aumentaba nuestro nerviosismo) dijo que allí nos podíamos copiar los unos a los otros, entonces decidieron llevarnos a una verdadera aula; pero claro había que buscarla. Un rato después y ya en el nuevo habitáculo comenzaron a entregarnos los primeros exámenes (correspondientes a la asignatura de Lengua y Literatura Castellana); pero los ejercicios eran insuficientes y tuvimos que esperar otro rato a que el tribunal se hiciese con más. Mi crítica va dirigida hacia ese tribunal desorganizado, a la prepotencia y despotismo de la mayoría de sus componentes, a la falta de orden... componentes todos ellos que aumentaron nuestro nerviosismo y temor ante las pruebas, trayendo consigo grandes consecuencias a muchos alumnos. José Manuel Díaz Moreira . Ferrol (A Coruña).