Cajetillas con esquela

OPINIÓN

A PARTIR del próximo mes de julio empezaremos a familiarizarnos con las nuevas cajetillas de tabaco que incorporarán una especie de esquela: un recuadro en negro en el que se podrá leer, en letras grandes, una de estas tres advertencias: «Fumar mata», «Fumar puede matar» o «Fumar perjudica gravemente su salud y la de los que están a su alrededor». Todo ello en cumplimiento de las nuevas directivas europeas concebidas para reducir el número de fumadores, 55.000 de los cuales mueren prematuramente en España cada año por efectos de esta adicción o hábito. Al parecer, será la British American Tobacco, la segunda tabaquera del mundo (que comercializa Lucky Strike y Pall Mall, entre otras marcas), la primera en presentarnos sus productos con arreglo a la nueva normativa. A partir del 30 de septiembre próximo tendrán que hacerlo todas las demás. Con una advertencia adicional en la parte trasera, que podrán elegir en un listado de catorce, desde «Fumar acorta la vida» hasta «Fumar puede reducir el flujo sanguíneo y provoca impotencia». Todo un recital de males que ponen los pelos de punta. Porque cada vez que alguien coja un cigarrillo se encontrará con la admonición y el recordatorio de las principales enfermedades relacionadas con estos fallecimientos prematuros. Yo dejé de fumar hace veinte años, cuando no había estas presiones, y confieso que lamento la situación actual, en la que el fumador parece un apestado necesitado de ayuda cuando menos psicológica. Pero la realidad es que los avances médicos nos han colocado ante una tesitura dramática, sin que tengamos derecho a ignorarla. Me repugnan abiertamente las nuevas cajetillas, pero no tengo fuerza moral para condenarlas. Por ello no lo hago. Sólo confío, y no mucho, en que sirvan para algo. Hace unos años en Canadá, donde el tabaco aparece con esas amedrentadoras leyendas, un fumador me dijo: «Te acostumbras a todo». Esperemos que una buena parte se acostumbre también a no fumar. Para que todo esto no parezca tan solo un nuevo esperpento de don Ramón María del Valle-Inclán.