CARLOS G. REIGOSA | O |
09 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL TABACO se las va a ver con la ministra de Sanidad, Ana Pastor, que ya ha acreditado tesón y perseverancia en otros cometidos. Lo suyo contra el tabaquismo no es una declaración de guerra por tierra, mar y aire, pero casi. El arsenal de medidas que prepara no deja resquicios, y afecta a la comercialización, la educación, la información, la distribución (lejos de los colegios), los centros públicos (quiere el 95% de ellos libres de humo para fin de año) y la prevención en general. La ministra lleva mal los datos de que en España mueren cada año más de 55.000 personas por causa directa del hábito de fumar y que somos el país de la UE con mayor índice de prevalencia o proporción de enfermos por tabaquismo. Aquí sigue fumando el 34% de la población, y nuestros jóvenes cada vez empiezan antes. Por ello ha impulsado el Plan Nacional de Prevención y Control del Tabaco, con participación del Gobierno y de las comunidades autónomas. La ofensiva es en toda regla, con un objetivo claro: proteger a las generaciones presentes y futuras de esta epidemia. Y de paso ahorrar una parte de esos 3.600 millones de euros que se gastan cada año en el tratamiento de enfermedades crónicas de fumadores. Palabra de Ana Pastor.