Vuelven

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

HAN VUELTO a hablar. De la única forma que saben hacerlo. Asesinando. Ayer fue con un coche bomba. Las víctimas, dos policías nacionales. Pero pudo haber sido con el tiro en la nuca. Y las víctimas, un niño, un albañil, o una mujer embarazada. Hace tiempo que ETA ha dejado de sorprendernos. Si algo nos causa extrañeza de su proceder son los escasos períodos de normalidad. Nos sorprende la ausencia de crímenes. Porque quienes sabemos que el único plan, que el único programa de ideas que tiene es el de la muerte, aguardamos cada mañana un nuevo sobresalto. Llevábamos meses, desde el 8 de febrero en que asesinaron en Andoain a Joseba Pagazaurtundua, aguardando su reaparición. Por eso cuando, en plena campaña electoral, se decidió a manifestarse a través de un comunicado y no de las pistolas, lo celebramos. Pero con ETA es inútil crearse expectativas. Al final, siempre eligen el único camino que les place. La dictadura del terror. El del odio y la violencia. Cuando todavía se procede al recuento de los votos de las elecciones del pasado domingo, en las que las candidaturas de sus afines fueron excluidas, se ha manifestado de la única forma que le place. El atentado de ayer nos demuestra que, en los últimos meses, no hemos arreglado nada. Que el camino que seguimos es equivocado. Que mientras unos hablamos de tolerancia, de reconciliación y de entendimiento, otros se manifiestan a bombazos. Y el atentado de ayer nos demuestra también que estamos como al principio. Quienes mantenían la incógnita de qué iba a hacer la banda terrorista tras la ilegalización de Batasuna, ya tienen la respuesta. O nos replanteamos de una vez por todas cómo entendemos la España del siglo XXI o pronto volveremos a sollozar.