Escolasticismo leguleyo

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

29 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

SI HUBIERA que buscar un lugar donde perviven las más rancias maneras del leguleyismo escolástico franquista no habría mejor sitio para encontrarlas en España que en los territorios en los que detenta el poder el nacionalismo vasco. El señor Atutxa demuestra una vez su fina formación teológico-eclesiástica, capaz de justificar a Judas con tal de quedarse con las treinta monedas pagadas por el crimen del justo. Experimentado en burlar a los tribunales y sobre todo a la Justicia como virtud metafísica, en vez de recibirlo a porta gayola, ha hecho un fino quite por verónicas, limpiando el sudor a los batasunos, mientras endosaba el morlaco de la sentencia del Tribunal Supremo a sus servicios jurídicos, es decir, a su propia cuadrilla que, como es bien conocido, pegará el correspondiente puyazo de modo autónomo e independiente, mientras jaque retador observa choteándose del alto tribunal bien protegido en el burladero, nunca mejor dicho, y guiña un ojo a la manola etarra. Maquina, que no piensa, hábito demasiado noble para el personaje: «Así no hay peligro de que me empitonen por prevaricación, hay que ver qué listo y qué macho soy». ¿Qué hará el respetable? ¿Consentirá la burla? ¿Y la autoridad? ¿Mandará a los alguacilillos convenientemente encapuchados y de rojo? ¿Sacará el pañuelo verde? En fin, lo dicho; no hay nada como la vieja tradición de burla de la legalidad tan acreditada en el territorio carlista. Total, dura ya dos siglos.