MIENTRAS la Hoja de Ruta impulsada por el cuarteto (EE. UU., UE, Rusia y la ONU) se abre paso en Israel para lograr la paz y la creación de un Estado palestino, Irán se perfila como la nueva diana de las iras bélicas estadounidenses. En este sentido hay que interpretar el hecho de que EE. UU. haya suspendido los contactos diplomáticos con este país, en su día incluido en el eje del mal junto con Irak y Corea del Norte. Parece que la causa de la nueva animadversión está en los informes del espionaje americano, que señalan a Irán como un país no suficientemente impermeable a las redes de Al Qaida, a las que se considera vinculadas a los atentados de Riad. EE. UU. no va a desarrollar a corto plazo ninguna nueva acción bélica en la zona. Pero el hecho de que haya interrumpido su acercamiento a Irán hasta el extremo de prescindir de las vías diplomáticas habituales, significa un claro cambio de rumbo y anuncia probablemente, como ha señalado The Washington Post , el principio de una política de desestabilización del Gobierno iraní por parte de la Administración estadounidense. El objetivo es que Teherán se tome en serio la persecución de los terroristas de Al Qaida y que ofrezca resultados tangibles de su decisión de combatirlos. Si no lo hace, la presión estadounidense aumentará progresivamente. ¿Con qué resultado? En el peor de los casos, puede favorecer a los halcones y fanáticos que en Irán combaten a los reformistas y que no dudarán en rentabilizar la resistencia frente a Washington. Por esta vía, lejos de solucionarse, el problema se agravaría, lo que debería tener en cuenta el equipo de neoconservadores belicosos que rodea a Bush. Debilitar a los gobernantes iraníes partidarios del entendimiento no es el mejor camino para construir la seguridad en la zona. La filosofía del palo y la zanahoria, que parece seducir a los dirigentes americanos, es demasiado simple y grosera para contener todas las soluciones. La diplomacia paciente e intensiva ha ofrecido resultados menos costosos, ¿por qué renunciar a ella ahora? Irán no es una diana aconsejable.