La gran ocasión del PP

| ARTURO MANEIRO |

OPINIÓN

26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

YA HA PASADO el día. Ya tenemos los resultados. Es el momento de los análisis, de las reflexiones y de los pactos en los gobiernos locales de Galicia. No han faltado las sorpresas, pero han sido pocas. Se ha cumplido en parte lo que hemos dicho aquí en otro momento: que el chapapote no iba a ser rentable para nadie, pero el que menos se encontró coa forza da xente fue el Bloque. De estas elecciones queda la clara idea y el nítido mensaje de que el PP es la fuerza más fuerte, que el PP es el enemigo a batir por la oposición. Y los enemigos a batir no son precisamente los débiles sino aquellos que están muy afianzados en sus posiciones. Eso es lo que les pasa a los populares, porque han aguantado firmes sobre el terreno toda la descarga de artillería de los últimos seis meses. Han sido muchas semanas de acoso constante, de movilizaciones en la calle sin cesar, de ataques físicos, de pintadas con insultos e incluso acusaciones muy graves: todas cuantas plataformas se formaron en Galicia acusaban al PP de algo: Nunca Máis, los artistas, los del Colexio de Xornalistas, los Rivas y la SGAE, Adega, Greenpeace... Daba la impresión de que estaba rompiendo por todos los frentes, Quintana ya soñaba con otro Allariz despejado a patadas. Y todo eso, de forma tan reciente, constante y agresiva... sólo le ha costado a los populares cuatro puntos con respecto a las anteriores elecciones municipales. Es una situación que mueve más a dar saltos de alegría que a poner cara de circunstancias. Pero no puede ser irresponsable, es el momento de que el PP revise todos los campos de batalla, investigue las caídas y los heridos, haga un buen diagnóstico que le permita aplicar el remedio adecuado. Cuando el cuerpo está fuerte y sano es mucho más fácil cortar en la epidermis y en órganos vitales. Es el momento de la renovación, de caras nuevas, y, aunque parezca una paradoja, esto sólo lo puede hacer el PP con un Fraga ilusionado. Estas elecciones le han facilitado un poco la labor, quizá se han quedado hojas muertas y ramas secas por el camino, pero hay muchos brotes asomando con fuerza. Pueden dar los populares un nuevo giro en esta nueva etapa. Pueden impulsar nuevas dinámicas de entendimiento con los socialistas. En el fondo, es más lógico que el PsdeG llegue a acuerdos con los populares que con el BNG. Que le pregunten a Paco Vázquez. Y si no, ya veremos qué pasa en Vigo con los minoritarios Ventura Pérez y Castrillo, o qué ganan los socialistas en Pontevedra, o qué va a hacer el Bloque como socio escaldado de Bugallo en Santiago.