Terrorismo en Marruecos

| JOSÉ JAVALOYES |

OPINIÓN

17 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS ATENTADOS terroristas de Casablanca suman, a los habidos en Chechenia y Arabia y a los que se temen en siete países africanos, condiciones añadidas de alerta para nosotros. Entre estas condiciones de alarma, la proximidad geográfica marroquí -con precedentes terroristas en el atentado de Marrakech, ocho años atrás y en el que murieron dos compatriotas nuestros- y el hecho de que fuera el restaurante de la Casa de España donde se ha producido el ataque más importante, por el número de víctimas. Dentro de la serie de actos criminales en que, cronológicamente, aparece esta irrupción del terrorismo islámico en Marruecos, cabe observar la posibilidad de que se trate de una cepa de activismo diferenciada de la estructura operativa de Al Qaida, aunque emparentada con ella. El atentado del 94 en Marrakech fue anterior a la irrupción formal de Bin Laden, con los ataques a un destructor norteamericano en Yemen y los cometidos contra las embajadas norteamericanas en Kenya y Tanzania. Este dato puede significar tanto la referida diferenciación entre un terrorismo y otro, como la eventualidad de que el terrorismo marroquí corresponda a la primera generación de criminalidad terrorista islámica. La distinción puede no ser irrelevante: si los atentados de la medianoche del viernes corresponden a la misma organización autora de aquel otro de Marrakech, la elección de la Casa de España en Casablanca como objetivo habría sido, en principio, algo menos relacionado con el hecho de que España se haya coaligado con los EE.?UU. y el Reino Unido en el conflicto de Irak. En cualquier caso, estamos ante un cuadro de concreta alarma internacional frente al hecho terrorista relacionado con el islamismo. George W. Bush ofrece a Vladimir Putin cooperación estratégica y lucha conjunta contra la violencia de base musulmana. Se prefigura un eje ruso-americano ante la nueva yihad . Sopla levante fuerte en el Estrecho.