La brecha disminuye

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

LOS ENTUSIASTAS de una brecha atlántica destinada a distanciar progresivamente a Europa de los Estados Unidos no parece que puedan ganarse el pan de cada día como augures o adivinos. Se llenaron la boca con sutiles descubrimientos durante la crisis y posterior guerra de Irak, publicaron libros precipitados ( Washington contra el mundo , Después del imperio , etcétera) y ahora observan con pasmo que los elementos de análisis tienden a recuperar su posición de origen, como si lo de Irak en verdad no se haya convertido en algo determinante. Toda una soberana frustración intelectual. El canciller federal alemán, el socialdemócrata Gerhard Schröder, lo refrendó así el pasado viernes en un discurso en el que reivindicó la amistad de su país con EE.?UU. («una amistad basada en valores comunes»), agradeció la contribución americana para acabar con la barbarie nazi y para reconstruir el país, y puso un sutil énfasis emocional en el papel positivo de Bush padre en la reunificación germana tras la caída del muro. Para que no quedasen dudas, subrayó que la cultura y los valores comunes «incluyen y soportan la libertad de mantener diferencias de opinión ocasionales», y le concedió la misma importancia al eje franco-alemán que a la relación trasatlántica. ¿Un encono zanjado? No todavía, no tan pronto, pero no tardará en estarlo. Por la misma senda avanza el otrora rebelde presidente francés, Jacques Chirac, quien ha declarado en su reciente estancia en Polonia que su país mantendrá una actitud «abierta y constructiva» en el debate de Naciones Unidas sobre el levantamiento de sanciones a Irak. Peleará, por supuesto, porque la ONU tenga un papel central en la reconstrucción de Irak, pero no se echará al monte del veto en el Consejo de Seguridad. El Reino Unido, España y Polonia harán lo posible para que la armonía perdida se convierta en tanta o más armonía ganada. Pero se tomarán el tiempo que haga falta para lograrlo, porque, de momento, cada uno quiere disfrutar de su privilegio en el reparto del botín . Ya llegará la hora de las solemnes reconciliaciones y de los políticos olvidos. Y la brecha disminuirá.