EL politólogo italiano Giovanni Sartori, que acaba de presentar en España el libro La Tierra explota, se ha convertido en un nuevo profeta Jeremías que anuncia calamidades sin término derivadas de lo que él llama «el pavoroso crecimiento demográfico», que alcanzará los 9.000 millones de personas en el año 2050. Ante este ritmo de superpoblación, Sartori sostiene que «el reino del hombre llegará, a duras penas, al 2100». Y lo ilustra con algunos casos elocuentes. Nigeria tenía 33 millones de habitantes en 1950; en el 2050 serán 250 millones. México, con 19 millones en 1940, tiene hoy cien. ¿Y qué decir de China, donde los acuíferos bajan entre uno y dos metros al año, con el riesgo de que se agoten en un par de décadas? La bomba está colocada y sus efectos serán devastadores. La única forma de desactivarla es frenar ya el crecimiento de la población. Para ello aconseja recuperar los trabajos de una comisión vaticana que, en los años sesenta, concluyó que la prohibición de la contracepción no se podía sacar ni de las Sagradas Escrituras ni de la tradición, la teología o las leyes naturales de la Iglesia. ¿Es un mensaje para Juan Pablo II?