Quienes eligen Galicia

OPINIÓN

20 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS ÚLTIMOS días han sido aleccionantes. Entre A Mariña, la Costa da Morte, Barcelona y Vitoria. En Fisterra, Muros y Camariñas, ni un ápice de chapapote.El País Vasco impregnado de política. Los nacionalistas preparando el Aberri Eguna, los radicales tratando de hacer listas electorales que pasen el tamiz de la Justicia, que anda tras los grupos terroristas. PNV y EA, tratando de atraer a quienes no puedan presentarse como batasunos. De otra parte, los constitucionalistas, divididos por la guerra de Irak, queriendo completar listas municipales para, superando el miedo, ofrecer alternativa en todas partes. Me decían: «¡Que bien se vive en Galicia!». Paz y calidad de vida. La apertura del tramo de la autovía del Cantábrico, que comunicará el País Vasco con Avilés, traerá muchos ciudadanos de Euskadi a A Mariña lucense. En Barcelona también se habla de Galicia. Me preguntaban por los efectos del Prestige , y cuando les contaba que se había superado la contaminación, o que Nunca Máis era un deseo, a pesar de la ingente cantidad de barcos que navegan a la altura de sus más de 1.600 kilómetros de costa, se quedaban pensativos. Creo que es hora de terminar con la melancolía. El espíritu del Prestige descansa en las profundidades del océano. Pongamos rumbo al futuro, que tiene en el próximo verano una cita, de la que estas vacaciones de Semana Santa han sido un aperitivo. Las gentes del resto de la Península quieran volver a Galicia, hacer el camino de Santiago, bañarse en las aguas de A Lanzada, comer marisco de O Roncudo, estar en la puesta de sol de la Roncadoira en Xove, correr por la playa más grande de Galicia en Carnota, escuchar las campanadas nocturnas en la Rúa del Villar. Sólo las malas noticias que nacen en nuestra tierra se lo puede impedir. ¡No nos conviene! El nacionalismo empieza por amar lo nuestro.