Yogures

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

LA NUEVA norma de calidad para los yogures (BOE de 18 de febrero) los clasifica en: naturales, azucarados, edulcorados, con frutas, aromatizados o pasteurizados después de la fermentación. Los últimos aparecen por primera vez en la norma de yogures, en la que queda clara la diferencia entre los de siempre y los pasteurizados. El yogur se obtiene por fermentación de la leche mediante la acción de las bacterias Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus . Ambos microorganismos deben estar vivos en el producto terminado, en una cantidad mínima de diez millones de colonias por gramo o mililitro. El pasteurizado después de la fermentación se obtiene a partir del yogur, mediante un tratamiento térmico equivalente a la pasteurización, debido a lo cual pierde la viabilidad de las bacterias lácticas, es decir, las mata. En consecuencia, en los pasteurizados se anulan los posibles beneficios derivados de la incorporación de las bacterias a través del consumo del yogur tradicional.