Negocios de guerra

IGNACIO RAMONET

OPINIÓN

LA RECONSTRUCCIÓN de Irak y las cuantiosas inversiones que va a suponer se han convertido ya, aún antes del final del conflicto, en la preocupación central de los que planificaron esta invasión. La guerra en sí, con su derroche de armas inteligentes y su despilfarro de municiones de precisión , ya está siendo un fabuloso negocio para algunas de las empresas de armamento norteamericanas. Las que más se benefician con la destrucción de Irak son seis: la United Tecnologies, que le ha vendido al Pentágono armas (helicópteros Black Hawk y Sea-hawk) por un valor de 4.000 millones de euros; la General Dynamics (submarinos, tanques Abrams, misiles Hydra) por un valor de 9.000 millones; la Northrop Grumman (portaaviones, acorazados, aviones F-14 Tomcat y F-18 Hornet, aviones sin piloto Global Hawk) por 12.000 millones; la Raytheon (misiles Patriot y Tomahawk, bomba gigante BLU-109) también por 12.000 millones; Boeing (helicópteros Apache y Chinook, aviones Awacs, B-52 y F-22 Raptor) por 18.000 millones; y Lockheed Martin (aviones F-117 invisibles , U-2 espías, C-130 Hércules) por 25.000 millones.En total, en el 2002 y en previsión de este conflicto, el Pentágono le ha comprado armamento a estas seis empresas gigantes por un importe de 80.000 millones de euros, o sea, el equivalente del producto interior bruto anual de un país como Colombia¿Cada día, la guerra le cuesta a Estados Unidos la astronómica cifra de 2.000 millones de euros¿ Desde que empezó, hace 20 días, Washington ha gastado en el conflicto unos 40.000 millones de euros, o sea, dos veces más que el valor anual de todo el petróleo producido por Bagdad, y una suma superior al PIB total de Irak¿Sin el menor remordimiento de conciencia, las empresas de armamento se regocijan de esta orgía de gastos militares. Raytheon, por ejemplo, el fabricante de los misiles Tomahawk que castigan Bagdad, había visto caer el valor de sus acciones un 6% en lo que iba de 2003, pero desde que empezó la operación choque y espanto , y con alegría de sus accionistas, ¡ya ha subido en más del 16%!Los negocios no paran ahí, porque ahora viene la reconstrucción, cuyo costo total se estima, según el economista William Nordhaus, de la universidad de Yale, por lo menos en unos cien mil millones de euros¿ El reparto de este gigantesco pastel está dando lugar a una guerra dentro de la guerra, entre países y empresas que no quieren verse excluidos de tan excepcional proyecto.Por el momento Washington sigue afirmando que la reconstrucción estará sólo a cargo de empresas norteamericanas y británicas. Las primeras listas de firmas beneficiarias -Bechtel Group Inc, Parsons Corp, Halliburton Co, Fluor Corp- indican que el Gobierno ha querido recompensar en primer lugar a aquellas compañías que más contribuyeron a financiar la campaña electoral de George W. Bush. Sin olvidar a los amiguetes. Por ejemplo, para gobernar el nuevo Irak después de Sadam Huseín, Bush ya ha nombrado al que será su procónsul en Bagdad, el ex-general Jay Garner, amigo de los halcones que decidieron esta guerra, pero también presidente de una empresa de armamento, SY Coleman, asociada a Raytheon para fabricar los célebres misiles Patriot que tanto se están utilizando en el conflicto¿Otro ejemplo: para apagar los pozos de petróleo incendiados en el sur de Irak, se ha designado, sin concurso previo, a la empresa Kellog Brown & Root, filial del gigante de obras públicas Halliburton, cuyo patrón fue, durante muchos años, el actual vicepresidente Dick Cheney¿ Por otra parte, la prensa ha revelado que uno de los hombres que más deseó esta agresión contra Irak, Richard Perle, el príncipe de las tinieblas , ferozmente pro-israelí, presidente del Consejo de Política de Defensa en el Pentágono, estaba negociando la concesión de importantes contratos de telecomunicaciones del nuevo Irak en favor de la empresa Global Crossing, de la que es uno de los principales asesores¿Como dice un viejo refrán: el que parte y bien reparte, y en el partir tiene arte, siempre dejará para sí la mejor parte.