El paso y la guerra

| LUIS VENTOSO |

OPINIÓN

26 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

DESDE HACE nueve años, cada lunes de Semana Santa, Federico Trillo, hoy ministro de Defensa, se enfunda el hábito azul pálido de cofrade de la Virgen de la Piedad y sale a las calles de Cartagena. Junto a otros 30 hermanos, Trillo ocupa su lugar en la vara de porteadores e iza el pesado trono para la larga procesión. Cargar el paso es un trago doloroso (los hematomas en los hombros lo certifican), que prueba el fervor de los creyentes.Juan Pablo II, el jefe de la Iglesia Católica, ha adoptado una rotunda y muy valiente posición contra la guerra de Irak. En un gesto que conmueve, el Papa está apurando sus últimas fuerzas para dar la cara por la paz. Pero Trillo, que hace del catolicismo la divisa de su vida moral, estima que la severa llamada del Papa contra la guerra no va con él.Si Jesús anduviese por aquí, diría «no a la guerra», porque él predicó como nadie el amor y la paz. Sorprende que su mensaje fraternal se reduzca a veces a justo lo contrario: puedes hacer la guerra, pero no el amor.