No todo se ha roto

OPINIÓN

23 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EL ALARMISMO que se está creando con los destrozos ocasionados por la guerra de Irak en los organismos internacionales tiene su lógica, pero no se justifica sólo porque esta confrontación se produzca al margen de la ONU. En realidad, se han incumplido tantas resoluciones del Consejo de Seguridad que, si éste fuese el rasero para medir su salud, deberíamos considerarlo un paciente con frecuentes recaídas y bajas médicas. Está bien que mitifiquemos el concepto de lo deseable (un Consejo de Seguridad que sea el poder coactivo del derecho internacional), pero la realidad no ha dado para tanto. ¿Se ha desplomado, con ello, el orden internacional tan esforzadamente puesto en pie? Desde luego, no se le ha dado un impulso decisivo en la buena dirección, pero tampoco se ha roto el hilo umbilical que nos mantiene unidos en la idea de construir un mundo con reglas comunes basadas en el derecho y en la justicia. Es razonable que cunda la alarma, pero mejor sería que cundiese el entusiasmo por encauzar los organismos internacionales por una senda de consolidación progresiva de logros, acuerdos y voluntades concordantes. El pesimismo o el abandono son malas opciones. Y peor aún es considerar que EE. UU. es irrecuperable para la disciplina comunitaria internacional. Todavía hace poco, con Clinton al frente de la Casa Blanca, pensábamos lo contrario y hablábamos de un mundo multipolar y esencialmente democrático. Y es que no se debe confundir a los pueblos con sus ocasionales dirigentes: éstos cambian y aquellos permanecen.¿Se ha dañado a la ONU, a la OTAN, a la UE, al vínculo trasatlántico y al propio concepto de Occidente? Sin duda. Pero en ningún lugar estaba escrito que estos conceptos no podían ser objeto de adversidades. La inclinación de algunos a mitificarlos era también, involuntariamente, una tendencia a sacralizarlos y, lo que es peor, a momificarlos. Flaco favor. A pesar de los embates, no todo se ha roto. No estábamos construyendo el panteón sino la cuna del derecho internacional. Tan en pañales estaba la cuestión. Y en pañales sigue.