Greenpeace y el puerto exterior de A Coruña

| JUAN LÓPEZ DE URALDE |

OPINIÓN

XURXO LOBATO

TRIBUNA

21 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

ESCASO de argumentos debe andar el señor Páramo Neyra (en su artículo publicado en La Voz de Galicia, 14/03/03), cuando para defender el puerto exterior de A Coruña tiene que sacar del armario de los tópicos aquel que decía que los de Greenpeace queremos que la sociedad vuelva a la prehistoria. Ocupados como estamos trabajando en salir de la era del petróleo y en entrar en un futuro (¿tal vez a través del hidrógeno?) en el que podamos convivir con el Planeta sin destruirlo, no parece que merezca la pena gastar demasiado papel en rebatir semejante afirmación. Sí nos gustaría, sin embargo, recordar a los lectores de La Voz de Galicia que existen argumentos de peso para cuestionar la construcción de un puerto exterior en A Coruña. Dichos argumentos no son exclusivos de Greenpeace, sino que vienen avalados incluso por informes oficiales de los gobiernos central y gallego que llevaron a desechar un proyecto que ahora se resucita de la mano del Prestige .Vaya en primer lugar nuestra discrepancia con el Plan Galicia elaborado por el Gobierno como respuesta a la marea negra, ya que no entendemos por qué para paliar el grave daño causado en el medio marino por el fuel se presenta un plan de infraestructuras. Los motivos pueden ser políticos o económicos, pero desde luego no ecológicos, ya que dicho plan responde a la misma lógica de desarrollo que nos ha traído el Prestige , y generará impactos en el medio marino nada despreciables.Es la propia Xunta de Galicia, a través de un informe de su Consellería de Pesca, la que en referencia a la riqueza pesquera y marisquera de la zona que va desde Punta Langosteira hasta playa de Alba, reconoce que «las actividades se verán afectadas, unas por desaparición del sustrato y otras por alteración de usos».Mucho más contundente es el informe de la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente en el que se afirma que dicho organismo «emite informe absolutamente desfavorable al proyecto presentado, por suponer la destrucción total de uno de los pocos parajes costeros vírgenes de A Coruña, representativo del ecosistema litoral». Ambos informes obran en poder de Greenpeace, y los pongo a disposición del señor Páramo, aunque tal vez para él si fuese por la Xunta y el Gobierno seguiríamos en la prehistoria.La utilización del argumento del puerto exterior de A Coruña como puerto refugio es una forma poco certera de tratar de reavivar un proyecto -utilizando la catástrofe como disculpa- que estaba muerto o moribundo. Ha quedado ya en evidencia que la desastrosa decisión de alejar el buque fue una decisión política, pero que hay lugares de abrigo en los que podía haberse realizado el trasvase del fuel.Por otro lado, la Organización Marítima Internacional (OMI) está frenando cualquier avance en materia de eliminación de buques monocasco, el establecimiento de un régimen de responsabilidad ilimitada o la eliminación de las banderas de conveniencia. Así las cosas, de momento estamos condenados a sufrir el tráfico marítimo en las mismas condiciones que antes de que se produjera el accidente del Prestige . Hoy mismo denunciamos la presencia en Repsol de otro buque basura, el IST . Es ahí donde deben hacerse los mayores esfuerzos para evitar nuevas mareas negras en Galicia, y no invitando a que la actual situación se perpetúe. Difícil encontrar dos palabras de significado tan antagónico pero que juntas definan a la perfección lo que está pasando ahora, hoy, en el territorio iraquí: un terrorismo «aceptado democráticamente» por EE. UU. y sus aliados.Nosotros, que presumimos de gozar de una libertad democrática. Nosotros, que pertenecemos a los autodenominados países civilizados. Nosotros, que prejuzgamos y condenamos los fanatismos a todos los niveles. Nosotros, que nos manifestamos a millones en favor de la paz. Nosotros, que ondeamos la bandera de la diplomacia y la negociación... Pues, ya ven, nosotros estamos involucrados en una guerra sin pies ni cabeza, engendrada desde el odio y el rencor y que tiene en su fin más intrínseco el control de la economía y recursos petrolífero iraquíes por parte del imperialismo americano. Nosotros vemos caer las bombas que lanzan Bush, Blair y Aznar ante nuestra impávida, ignorada e inútil mirada. . A Coruña. Curiosamente creí vivir en un estado democrático donde la libertad de expresión era un derecho, y digo «era», porque parece ser que no es así. También creí trabajar para educar a los jóvenes de este país gallego donde, además de impartir la materia en la que una es especialista, debe enseñar y hacer reflexionar sobre otros conceptos transversales, recogidos en el currículo aprobado por la LOXSE, como la educación por la paz, el medioambiente y la salud. Pues las cosas han cambiado en el país gallego donde no se permite ningún cartel relacionado con las expresiomes Nunca Máis y No a la guerra porque, al parecer, eso es politizar. Señor conselleiro de Educación ¿acaso la política no es parte de la vida diaria que nos dirige, nos obliga y nos da derechos? ¿O es que quizá estos últimos pretenden arrancarse de cuajo cual dictadura vivida anteriormente? Siento vergüenza cuando, quien es mi máximo jefe laboral, me dice que me prohíbe llevar a cabo lo que, por otro lado hace unos pocos años me ha obligado a hacer. A Coruña. Primer bombardeo norteamericano. Una mujer y una niña iraquíes, heridas y hospitalizadas. Bagdad se da prisa en mostrarlas a la prensa internacional. La cara de ambas, todo un poema: parecían más asustadas por el hambre de sensacionalismo de las cámaras que por el bombardeo que acababan de sufrir. Eso también es guerra. Tan triste como la otra. Vigo.