No son tan buenos

OPINIÓN

28 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

MIREN USTEDES por dónde, el problema de España se llama Ainhoa. Se veía venir cuando un periódico de Madrid tituló en portada, como una victoria sobre el nacionalismo: «Una vasca, probable representante de España en el Festival de Eurovisión». Si esa chica fuese de Mosteiro, de Socuéllamos o de Alzira, nadie se habría fijado. Pero es de Vizcaya, y los sagaces periodistas cayeron de inmediato en el detalle, y ahí estaba la gran noticia: con ese origen en el carné de identidad, iba a defender a España en una confrontación internacional. Ya digo: parecía una victoria sobre el nacionalismo. Si un periódico madrileño descubre tan interesante detalle, ¿cómo no lo iba a ver ese águila del análisis político, ese guardián de la democracia, ese intérprete de las esencias vascas que es Arnaldo Otegi? Hizo un examen de la situación, y llegó a la conclusión que parecía brindar el periódico: es una trampa del Partido Popular: «El PP nos ha metido un gol», ha dicho, porque todos los vascos querrán que gane Ainhoa, y eso será como querer que gane España. El PP tiene algo de culpa, porque en la anterior edición de Operación Triunfo dijo que el modelo de jóvenes que participaban coincidía con el modelo de sociedad que propugna el aznarismo: eran trabajadores, sanos, aseados y practicaban una sana competencia. Por la misma lógica, se podría decir que Ainhoa es el modelo de muchacha vasca que podría militar en Nuevas Generaciones. Y, con similar razonamiento, se podría pensar que el Partido Popular, en efecto, trata de minar al nacionalismo poniendo ante sus ojos del nombre de España. No creo. No son tan buenos estrategas. El poder político no se ha distinguido en los últimos años por su capacidad de urdir estrategias inteligentes para vender el nombre de España en el País Vasco. Si hubieran sido capaces de organizar estrategias como ésa que sospecha Otegi, ni él ni Arzallus tendrían tantos clientes.