Esperanza

E. GONDREDO

OPINIÓN

EL ÉXITO en una huelga de estudiantes está casi siempre asegurado. Ayer las aulas gallegas se quedaron vacías, pero los chavales no se fueron a la sala de juegos. Ni hicieron botellón. Ayer, varios miles de escolares se cogieron de las manos contra la catástrofe del Prestige. Su clamor es el salvavidas de Galicia. La savia y la rabia que los mueve es nuestra esperanza.