Los tres reyes magos

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

02 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

AHORA, MIRANDO al cielo del sur, si tenemos la suerte de disfrutar de una noche despejada y sin luna, podemos admirar la majestuosa grandeza de la más bonita constelación boreal, llamada la catedral del firmamento. Orión, el personaje mitológico que le da nombre, era un poderoso cazador y amante infortunado, cegado por un padre vengativo, que perseguía a Aldebarán, el toro del cielo, y llevaba siempre acompañándole en su eterna partida a los dos perros de caza, el can mayor y el menor. La brillante estrella Sirio forma parte del can mayor y en el antiguo Egipto, cuando aparecía en la zona este del cielo, antes de la salida del sol, era el embajador de la avenida del río Nilo, con su mensaje de esperanza renovada. En la zona del toro, Taurus, están las Pléyades o cabrillas, un cúmulo o rebaño de estrellas, usado por los pastores para conocer aproximadamente la hora de la noche. A simple vista se ven media docena. Con prismáticos o telescopio aparecen más de un centenar. Cervantes nos cuenta que don Quijote y Sancho, a lomos de Clavileño, volaron cerca de ellas, o quizás se confundieron en su vuelo astral, yendo junto al gran macho cabrío con sus cabrillas una noche de sábado. Pero volviendo a Orión, vemos a la gigante roja Betelgeuse en el hombro del brazo que porta la maza, a Bellatrix, azulada, en el hombro del brazo que levanta el escudo y a la azul Rigel, en el pie del coloso, mientras podemos buscar en su forma parecida a un diábolo, junto a la cintura del gigante tres estrellas en línea: los tres reyes magos que portan su frágil y sutil tesoro, el más bonito regalo para un niño de cualquier edad: la preciosa nebulosa M 42. Cabe buscar otro habitante precioso del abismo insondable: la nebulosa de la Cabeza de caballo, que espera quien le susurre algo al oído. Los nombres de estos tres reyes magos del cinturón de Orión son Alnitak, Alnilam y Mintaka.