Algo cambia

JUAN CARLOS MERA

OPINIÓN

LULA es la mejor demostración de que la tenacidad termina abriendo la puerta más cerrada. Ahora tiene la oportunidad de gobernar un país imposible, llamado Brasil. Y quiere hacerlo sin necesidad de convertir los áticos de Copacabana en fabelas. Fischer, el ministro verde que representa a Alemania en el mundo, está a punto de convencernos de que los ecologistas ya pueden presidir una república. Chávez, con su mezcla de locura y mesianismo, no se percata de que no lo quieren. Bush, el hijo del presidente norteamericano que no quiso terminar con Sadam Huseín, nos va a meter a todos en una guerra que no deseamos y en la que no creemos. Argentina, el país más rico de Hispanoamérica, sigue arruinado, un año después. La secta de los raelianos asegura haber clonado un bebé. Algo cambia. Todo trueca. El mundo, la vida, con cada vuelta de año que da, perpetra, ejecuta, lleva a cabo, una mudanza. Lo más novedoso ahora es que la transformación tiene velocidades de vértigo, y algunos no se enteran. En la plácida Galicia, el mar vomita hiel. Es posible que en Madrid crean que seguiremos instalados en la procesión dos caladiños. Es posible que en esta ocasión se equivoquen.