Libertad para Mangouras

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

A TORRE VIXÍA

25 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

¿POR QUÉ está preso Apóstolos Mangouras? ¿En qué se basa la Justicia para dictar prisión incondicional para el protagonista más cuerdo y juicioso de cuantos intervinieron en la tragedia del Prestige ? Personalmente creo que la única razón para encarcelar a Mangouras es la necesidad de encontrar un chivo expiatorio que amortigüe las responsabilidades contraídas por el Gobierno durante el alucinante peregrinaje del Prestige, por lo que considero una grave responsabilidad moral de toda la sociedad española el hecho de que, a sabiendas, y por puro oportunismo político, mantengamos en la cárcel al único que quiso y pudo evitar la catástrofe. A estas horas nadie niega -salvo los otros implicados- que la propuesta de Mangouras hubiese salvado el barco, y que sus advertencias sobre la forma de amarrar y arrastrar el Prestige hacia aguas turbulentas resultaron ser una profecía dictada por la experiencia y la competencia del viejo capitán. Y por eso me parece una cuestión de profundo calado ético el que, conscientes de la incuria y la ineptitud de nuestras autoridades, y después de haber descubierto los hechos detrás de un tupido velo de mentiras, exijamos la libertad de Apóstolos Mangouras. Porque, si bien es cierto que no nos corresponde dictar la sentencia final de este caso, no podemos dejar que nos hurten los efectos de un error que tenemos que convertir en lección histórica, ni debemos consentir que una venganza cobarde empañe la actitud moral de un momento histórico definido por la responsabilidad y la audacia de los voluntarios y los marineros que, ante la inhibición del Estado, tomaron la iniciativa. La Justicia española acaba de caer, una vez más, en las trampas saduceas de la política. Lejos de estudiar el asunto a conciencia, respetando las leyes penales y procesales, se trató el caso bajo los dictados de la opinión pública y la demagogia. Y otra vez tenemos que soportar el lamentable espectáculo de una Justicia pillada en la trampa de sus propias arroutadas jurídicas que ahora nadie se atreve a enmendar. Por supuesto que no se trata de establecer ahora si Mangouras es inocente o culpable, cosa que sabremos, si Dios quiere, dentro de diez años. El problema es que, más allá de las argucias de los picapleitos, la prisión de Mangouras constituye la evidencia de que estamos en una sociedad de fariseos servida por una Justicia incapaz de ponerle el cascabel al verdadero gato. Un juez justo y templado no dejaría que Mangouras pasase la Navidad en una celda. Pero aún estamos a tiempo. Porque Mangouras debe ser ortodoxo, y en Grecia faltan once días para el nacimiento de Cristo. ¡Que lo reciba en libertad! Porque es de justicia.