LA ESTELA del Prestige , valga la paradoja, es viscosa, tenebrosa, ominosa, y aprovechemos la ocasión para prevenir contra la pleamar de metáforas siniestras que hemos parodiado en las primeras líneas. Pero, cuestión de estilo aparte, lo cierto es que transcurren las semanas, todo está más o menos manga por hombro de voluntarios, mientras no se demuestre lo contrario, y este periódico continúa recibiendo opiniones aplastantemente elogiosas de sus lectores. Claro que tiene que haber excepciones. La primera censura que nos llega está firmada por Fernando Martín Sánchez, de A Coruña, quien se expresa así: «Resulta indignante el retorcimiento de los titulares que ese periódico hace no pocas veces en no pocas informaciones (...) Dicen ustede, por ejemplo, en portada (sic) que 'el Gobierno ordenó alejar el Prestige sin pedir informes técnicos'. Luego dentro añaden algo esencial que ocultan en portada. Hablan ya de informes técnicos 'externos' y eso es ya muy distinto. Tal forma de titular sólo es pensable desde una deliberada voluntad subyacente de manipulación informativa, además desde una enorme falta de profesionalidad». Martín, implacable, añade: «Claro que, no contentos con eso, y empeñados en llevar el agua a su molino, no se sabe si par no ser menos que la competencia, retiran porque sí (...) la cualificación de técnicos a nada menos que al director general de la Marina Mercante, al director general de Salvamento Marítimo al subdirector general de Tráfico, Seguridad y Contaminación Marítima y al capitán marítimo de A Coruña. ¿No son técnicos estas gentes? ¿El que puedan ser también altos funcionarios les impide al tiempo ser expertos en sus respectivas materias? ¿Si los informes, las evaluaciones de algo, no son externas, no valen?». Lois Blanco, jefe del Área de Galicia, replica en los siguientes términos: «El Gobierno intentó desde el primer momento atribuir la decisión de alejar el barco de las costas a informes de técnicos independientes (...) El propio vicepresidente del Gobierno dijo en sede parlamentaria que la decisión obedecía a dichos informes de 'técnicos independientes', pero este periódico ya había denunciado que las comisiones 'ad hoc' se constituyeron el mismo día que el barco se hundió a más de 200 kilómetros de la costa y cuando ya no había nada que decidir. Descubiertos los hechos verdaderos, la Administración trató de disfrazar una decisión política del ministerio de Fomento atribuyéndola a técnicos de dicho ministerio, pero no hay que olvidar que esos ténicos son altos cargos políticos con obediencia debida a Álvarez Cascos y sin conocimiento alguno sobre la evolución del fuel a 3.500 metros de profundidad, incluso días atrás se conoció que uno de los cuatro altos cargos que mentó el Gobierno, Ángel del Real, nada tuvo que ver, según sus palabras, en la decisión de alejar el Prestige ». «En definitiva, el afán que desd el 13 de noviembre mueve a este periódico, es el de contar la verdad de una catástrofe cuya gestión política ha dejado atónito al mundo civilizado», concluye el jefe del Área de Galicia de La Voz. El Amigo del Lector, respaldado por el juicio expreso de centenares de lectores, suscribe la respuesta de Lois Blanco. La semana que viene, más.