El profeta

|J.C. MERA |

OPINIÓN

CONTRASTES

15 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

TUVIERON que transcurrir treinta y dos días desde el inicio de esta crisis, para que el ministro competente en la materia, es decir el responsable del transporte marítimo, apareciese por Galicia y le dijese algo a la sociedad que sufre. Llegó Álvarez Cascos, el responsable de la derrota que el barco Prestige tomó hacia el norte y después al sur, y desentrañó todo el misterio que nos ocupaba y preocupaba a los gallegos. Al fin, ya sabemos dónde estuvo el nudo gordiano de tanta incompetencia, que algunos llegan a creer bienintencionada. El secreto es que Cascos no es profeta. No cabe la menor duda. Los gallegos todavía tardarán un tiempo en saber exactamente lo que es el ministro de Fomento para esta tierra. Se encargó de minimizar el problema más grave que Galicia ha tenido en toda su historia, guerra y hambrunas aparte. Se empeña en no traer la alta velocidad en el ferrocarril de los próximos años. Insinúa que algo habrá para el futuro puerto exterior de A Coruña, pero no se moja. Ralentiza las inversiones en los aeropuertos gallegos. Menos mal que es un discípulo adelantado y querido de don Manuel. Que Dios nos libre de nuestros amigos, que de los enemigos...