Salir de la crisis

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

RINCÓN DEL VIENTO

11 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

NUESTRA Constitución rodea de muchas exigencias la presentación de mociones de censura. Se trata con ello de dar estabilidad a los Ejecutivos y evitar mociones de censura irreflexivas, prematuras o de mero desgaste. Pero estas cautelas no obvian que esta institución tiene una evidente doble finalidad: por un lado, controlar la acción del Gobierno, censurándolo y, por otro, abrir la exposición ante la Cámara de nuevas ideas y programas, para cambiar las cosas y, en su caso, el Gobierno, lo que podrá ocurrir en ese momento o más adelante. Por eso no creo que se hayan de demonizar sin más aquellas mociones que no tengan garantía de triunfar numéricamente. Las mayorías absolutas parlamentarias, inmunes a tantas cosas, no han de serlo también a la legítima censura. Si malas son las mociones de mero desgaste, malas me parecen también aquellas que, ante tal eventualidad, se dejan en el cajón, privando a la ciudadanía de comprobar cómo sus políticos, todos, esperan salir de la crisis, con qué actitud, ideas y proyectos.