LIBRES DE ataduras electorales, Schröder y Chirac han restablecido el eje París-Berlín y dado al traste con el efímero Londres-Madrid-Roma de Blair, Aznar y Berlusconi. La reactivación del entendimiento entre alemanes y franceses, crucial para la próxima Europa a veinticinco, ha tensado las relaciones anglofrancesas hasta límites desconocidos. «Para los británicos, la UE es una zona de libre comercio, no una zona política que necesita construir su propia identidad y tener políticas comunes», ha declarado el ministro galo de Agricultura, Herve Gaymard. Londres tendrá que esforzarse por no perder el tren europeo, integrarse en el euro y aceptar que la política exterior, especialmente las relaciones con Washington, la de defensa y la agrícola son tareas europeas. Por lo pronto, Giscard ha tomado buena nota de que el nuevo acuerdo entre París y Berlín condicionará todos los trabajos de la Convención que preside para dotar a la UE de una Constitución y dará vueltas hasta que Chirac y Schröder presenten en enero su pacto sobre cómo debe ser Europa en el futuro. El proyecto pretende ir más allá de la Europa económica y monetaria actual. De hecho, en cierta medida supone replantear el concepto de Europa que se ha manejado en los últimos cincuenta años. ¿Está España preparada para esta nueva etapa? Nuestro país está en la periferia europea y la ampliación lleva el centro político aún más lejos. España necesita hacer un esfuerzo continuo e intenso. Hasta el momento no ha habido una política exterior hacia los países de la próxima ampliación. Y para competir con ellos en otro campo que no sea el agrícola necesitamos ampliar el stock tecnológico. Hay que gastar más dinero en capital humano y en la sociedad de la información. Más dinero en política exterior. Más dinero en I+D+I. España se debe preparar para esta nueva etapa con rapidez si no quiere pagar las consecuencias de su inacción. En poco más de veinte años, la renta per cápita ha pasado del 68% al 82% en relación con la media europea. Con la ampliación disminuirán los fondos estructurales hasta desaparecer. Habrá merecido la pena esta etapa, pero tenemos que estar preparados para la próxima.