EN GALICIA hay demasiado minifundio. Nadie puede arrogarse la propiedad del amor a nuestra tierra. Esto no es una competición, un comercio. La protesta debe ser una cuando la razón asiste. El Prestige se ha hundido en casa de cada gallego. No se hundió sólo para la Costa da Morte ni más para los nacionalistas. Por desgracia, hay fuel para todos. Muchos gallegos han sido ejemplares, pura sociedad civil durante la crisis. Profesionales de lo más diverso lo dieron, lo dan, todo para contar la verdad. Nosotros atendemos a los lectores. Nos sorprende que vedettes gallegas alaben el periodismo foráneo, cuando aquí, en su tierra, en nuestra tierra, hemos tirado del carro más que nunca. Es una reedición del peor provincianismo y del más lamentable complejo de inferioridad. No necesitamos Radio Pirenaica ni las radios de las desconexiones ni los focos de la prensa nacional, que sólo hablan de Galicia cuando hay tragedias, cuando está de luto. Somos una sociedad madura. Que cada uno juegue su papel. En el nuestro no cabe el minifundio mental. Nuestro papel, el de siempre, desde hace 120 años, es escribir de Galicia y para Galicia con la tinta de nuestro corazón y la templanza de la cabeza. Ahí nos encontrarán, cada mañana. Como siempre. cesar.casal@lavoz.es