LA MANIFESTACIÓN prevista para mañana en Santiago promete ser una de las más concurridas de la historia reciente de Galicia. El desastre del Prestige involucra a toda la población y es prácticamente unánime el sentimiento de que Galicia no puede quedarse callada ante lo que le está sucediendo. Sin embargo, la protesta no va a ser unánime. La plataforma convocante, que debía buscar la máxima participación ciudadana, se ha opuesto a que el Partido Popular se sume a las organizaciones representadas, especialmente por la negativa del PSOE a pactar un manifiesto asumible por todos. Los intereses electoralistas son legítimos en condiciones normales. Pero se revelan como una impostura cuando un partido o una organización intenta beneficiarse de una catástrofe colectiva. Esta crisis del mar y de Galicia no va a distinguir entre afectados de izquierdas, de derechas o nacionalistas. Por esa razón, mañana Santiago debería acoger una gran manifestación cívica de todos los gallegos. No una marcha partidista.