Malos datos

SANTIAGO LAGO PEÑAS

OPINIÓN

14 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS DATOS sobre la inflación dados a conocer ayer por el INE son malos. Cierto es que hace ahora dos años alcanzamos también una tasa interanual del cuatro por ciento. Pero entonces estábamos en plena expansión económica y ahora crecemos a un modesto 2%. Entonces convergíamos rápidamente con Europa en términos de PIB per cápita y ahora lo hacemos mucho más despacio y sólo gracias a que a Francia y Alemania aún les va peor. Los resultados tampoco se pueden explicar apelando a los cambios metodológicos que introdujo el INE en enero y que ha incorporado las rebajas en el cómputo del índice. Porque, por definición, las tasas interanuales, que comparan los mismos meses de años consecutivos, están libres de este efecto. Si no es el crecimiento económico ni la nueva metodología lo que explica el repunte de la inflación, ¿dónde hay que buscar? En buena medida, en el efecto euro . Tanto en el Sector público como en el privado, más de uno ha aprovechado el cambio de moneda para mejorar la cuenta de resultados empresariales o el déficit presupuestario. En España se han incumplido las normas comunitarias de conversión en mayor grado que en otros países y ahora pagamos las consecuencias. Por lo que respeta a los datos de Galicia, y sin menoscabo del interés que puede tener un análisis de coyuntura y pormenorizado como el que ofrece trimestralmente el IGE en su página web , la nota dominante es la simetría en la evolución de los precios. A veces unas décimas por arriba, otras por abajo, el diferencial en IPC resulta muy poco relevante y se va compensando en el tiempo. Por tanto, seguro que el mes que viene veremos que el actual diferencial de cuatro décimas contrario a Galicia se reduce. La tupida red de relaciones comerciales financieras y fiscales entre las comunidades autónomas hace que la suerte económica de Galicia se encuentre estrechamente vinculada a la de España. ¿Qué hacer en esta tesitura? En primer lugar, en España padecemos mayores trabas a la competencia entre empresas que en el resto de la Europa comunitaria, lo que les permite disfrutar de márgenes superiores y menores presiones para la continua mejora de sus procesos productivos a fin de hacer más baratos sus productos y ser más competitivas. Aunque algo se ha avanzado, sectores como la telefonía, el transporte aéreo o el transporte marítimo ofrecen oportunidades de avance significativas. En segundo lugar, los responsables políticos deberían cambiar el discurso para pedir que la moderación en el crecimiento de las rentas recaiga no sólo en los salarios, sino también en los márgenes empresariales. Al Gobierno se le acumulan los deberes.