Turquía

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

11 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

LA REALIDAD de una Turquía gobernada por islamistas que llama a la puerta de la UE amenaza con precipitar a nuestros políticos comunitarios en un agujero de declaraciones peligrosamente equívocas. Repásese, si no, lo que acaba de suceder con la afirmación de Giscard d'Estaing, presidente de la Convención sobre el Futuro de Europa, en el sentido de que el ingreso de los turcos sería el final de la UE. Se le echaron encima incluso aquellos de los que tenemos más clara referencia de que comparten su aseveración. ¿Qué está ocurriendo? Que Giscard ha dicho en voz alta lo que muchos confiesan en privado: que no tienen claro que la UE resista tanta diversidad y que, al menos de momento, no desean añadir más complejidad al proceso de ampliación. En este grupo están Austria, Holanda, Luxemburgo y, también Alemania. apoyan la apertura de negociaciones el Reino Unido, Francia y España. Los que están más lejos geográficamente... y más cerca de EE UU. «Turquía es un país próximo a Europa, pero no un país europeo», dijo Giscard. Y la armó. Los turcos se indignaron, la Comisión Europea dijo no compartir la afirmación, y los demás se han enrocado en la crítica formal. Todo menos plantear la cuestión en serio.