Sin fronteras

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

10 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

EUROPA ES hoy, afortunadamente, un patio de vecindad. Pocos no tienen una sobrina trabajando en Londres, un hijo estudiando en Brujas o Bruselas para ver si puede ingresar en la función pública comunitaria y al mayor o la menor enseñando ya en Pescara o haciendo los primeros pinitos de abogado o asesor en cualquier despacho de comercio internacional. Ellos vienen aquí, nosotros vamos allí. Las vacaciones, si las hay, pueden ser con toda naturalidad en Ponteceso, en las Landas, porque hay que perfeccionar el francés, o mismo en Luxemburgo. Y, si uno no puede dejar de leer los diarios cada mañana, comprobará que es casi igual ojear Die Welt que la Stampa, La Voz o El País. Las noticias y el pulso son comunes. Berlusconi se inclina igual ante Bush que los nuestros, hay líos judiciales con los políticos, el paro no para, el déficit público origina las mismas broncas y la Bolsa es en todas partes la misma desfeita. A veces uno no sabe ya si pedir un macchiato en los Olmos o un cortado en Vía Veneto.