Tejos para la vida y la muerte

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

07 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

EL TEJO, cuyo nombre científico es Taxus baccata, en gallego teixo , es un hermoso árbol de madera dura e imputrescible. Hoy se encuentra en recesión tanto por razones climatológicas como por la acción humana. Suele estar asociado a los hayedos y, en Galicia, a los abedulares, carballedas, avellanos y acebos. Andrés de Laguna, en su famoso Tratado acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos, indica que si se bebe induce por todo el cuerpo una gran frialdad, ahoga y da muerte muy presta y acelerada. Con tal fin era utilizado por los celtas y en hechicería. En otros lugares era empleado contra los dolores de muelas, introduciendo una estaquilla de su madera en la zona afectada, o para matar los parásitos intestinales. Las modernas investigaciones han encontrado propiedades anovulatorias, antidiabéticas, antiparasitarias y sobre todo el taxol, descubierto gracias a un programa americano de investigación de sustancias antitumorales. El taxol es un citotóxico capaz de inhibir algunas fases de la división celular, impidiendo así la rápida multiplicación de las células malignas. Su principio activo es muy escaso, pues se necesitan unos tres tejos centenarios para obtener el taxol necesario para tratar a un solo paciente. Millones de tejos han sido talados en todo el mundo, siendo especialmente importante la presión sobre las variedades asiáticas de China y la India, en donde han desaparecido en muchos lugares. Se considera que la demanda mundial de taxol, unos doscientos kilogramos por año, no puede ser abastecida de forma natural pese a las nuevas plantaciones masivas. Confiemos, pues, en que los avances en los procesos de síntesis del taxol permitan salvar vidas humanas sin acabar definitivamente con una especie tan hermosa y emblemática de nuestros bosques, auténtico patrimonio natural de la humanidad.