Crónicas

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

07 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

TIENE razón mi hermano Alberto cuando dice que, si España fuese Italia, Sardá ya sería Berlusconi. Hay mucha gente abducida por Crónicas marcianas , pero -aunque suene a tópico- sería mucho mejor que apagasen el flash de la televisión y que se pusiesen a leer un libro o que hiciesen el amor con su pareja. Crónicas gusta porque Matamoros es el macarra que algunos siempre quisieron ser, porque las chicas tienen las tetas recauchutadas como balones y porque Boris es el homosexual hábil que hace lo que le da la gana. En Crónicas supimos que Galíndez no crece y que Mariano no se va a echar a correr. Sardá siempre será el más listo de la clase, el Guerra que si te mueves no sale ni Latre en la foto. En el lusco y el fusco de España, parece que sólo queda pilotar hasta Marte o colgarse del larguero del que se cuelga de la Morena. Sardá es el eco, el espejo de un público que aplaudiría que Valle-Inclán les pegase un corte de mangas con el brazo que no tenía, el de Cervantes, puro esperpento. Crónicas es la prensa del corazón catódica bajo el ajedrez de genio de Sardá. Televisión en España, del bigote casposo de Iñigo al ronquido de polo verde del otro Iñigo. Eso o el porro culto de Sánchez se drogó. cesar.casal@lavoz.es