PACO SÁNCHEZ
05 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.ME encanta que los mercados, eso que la gente llama los mercados , hayan perdido la batalla de Brasil. Mejor dicho, me encanta que los brasileños hayan derrotado a los mercados por el procedimiento de ignorarlos, no sólo en primera y segunda vuelta, sino durante todo el larguísimo proceso electoral. Los mercados se comportaban mal cuando las encuestas anunciaban el triunfo de Lula y se apaciguaban cuando Serra, el candidato gubernamental, repuntaba un algo. Si Lula se distanciaba, el precio del dólar subía muy por encima del sentido común y de la realidad. Y al hacerlo, Brasil se endeudaba más. Les importó un pimiento. Lula quizá no sea el hombre ideal para gobernar un país como Brasil. Pero los brasileños no tienen la culpa de que el otro, el candidato de los mercados , fuera Serra. A pesar de sus deficiencias, Lula me cae mejor que Serra, a quien tuve ocasión de conocer personalmente. Prefiero al poco ilustrado representante de la ilusión que al flemático y prepotente representante de los mercados , es decir, del dinero sin patria ni entrañas, ciego. Los brasileños se han rebelado y han vencido. Queda demostrado que contra globalización, libertad. Pero, ¿les dejarán en paz los mercados ?