La guerra del sida

| IGNACIO RAMONET |

OPINIÓN

05 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

ES UNA LEY del periodismo: las noticias recientes, tanto positivas (elección de Lula en Brasil), como negativas (toma de rehenes en Moscú, preparación del conflicto contra Irak), nos alejan a veces de las realidades más dramáticas. De tal manera que nos hemos olvidado, insensiblemente, de la guerra del sida, una de las mayores tragedias que padece hoy la humanidad y que afecta, en este momento, a más de 40 millones de seres humanos. Según estimaciones de la ONU, las previsiones del avance del sida auguran que de aquí al año 2020 habrán muerto, afectados por el virus, más de 70 millones de personas... La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo la semana pasada una llamada de atención. La señora Gro Harlem Brundtland, directora de ese organismo de la ONU, afirmó en Londres que, a causa del sida, la esperanza de vida en África subsahariana había bajado de 62 años a 47... Y denunció el silencio mediático actual sobre el sida que se traduce, ya que las precauciones disminuyen hasta en los países desarrollados, en un aumento del número de contagiados por el virus VIH. Actualmente, el 95% de las personas afectadas por el virus del sida se han contagiado por prácticas sexuales sin protección. En Barcelona, hace unos días tuvo lugar el simposio AMAS (Aproximación Multidisciplinar para el Abordaje del Sida), organizado por la Escuela Universitaria de Enfermeras Santa Madrona y los doctores Montserrat Teixidor y Esteban Pont, con la participación de especialistas internacionales que, entre otros temas, se interrogaron precisamente sobre la marginación que ha sufrido el debate sobre el sida. ¿Por qué el sida ha salido de la actualidad? ¿Por qué este tema ya no interesa a los medios de comunicación? Se recordó que la aparición del sida, a principios de los años 80, en los países ricos del Norte, produjo como un redescubrimiento del misterio de la enfermedad y del pánico ancestral a las epidemias. Sacó de repente a las sociedades occidentales del confort que hasta entonces procuraban la ciencia médica, sus vacunas y sus medicamentos. Con el sida surge un terror nuevo y se confirma la idea de que en las sociedades humanas, a medida que pasan las épocas, los miedos cambian, pero el miedo permanece... Frente a la enfermedad ya había un miedo dominante: el miedo al cáncer. Pero el cáncer, inconscientemente, se vive como una patología que puede afectar a cualquiera de manera indiscriminada. En todo caso no se percibe como una enfermedad contagiosa. En cambio, la irrupción del sida va a desencadenar miedos colectivos de tipo milenarista como los que provocaron en tiempos lejanos la peste o el cólera, por ejemplo. Además, en la presentación mediática de entonces, el sida se identificó con grupos humanos precisos, con zonas geográficas específicas y con ciertas prácticas sexuales. Se dijo que el VIH provenía de una monstruosa relación sexual entre gorilas de África central y humanos de la zona. Luego se acusó a los negros de Haití, a los homosexuales, a los sodomitas y a los drogadictos... Se identificaron grupos de riesgo que fueron objeto de una verdadera cuarentena, de discriminacion, de desconfianza y de rechazo. Pero desde la puesta a punto de la triterapia que permite mantener bajo control la enfermedad y reducir la mortalidad (prácticamente nadie ha muerto este año de sida en Estados Unidos ni en Europa), el sida ha dejado de ser noticia. Se considera cada vez más como una enfermedad controlada y no letal. Que sólo mata a los pobres del Sur. Algunos hasta consideran la triterapia como una especie de vacuna que permite evitar los aspectos más detestables de la enfermedad y sobre todo la muerte. El sida aparece de manera casi caricaturesca como uno de los elementos más escandalosos de la diferenciación Norte/Sur y una ilustración grotesca y trágica del mundo desigual en que vivimos. Pues mientras en el Norte, afortunadamente, el número de muertos por causa del VIH se ha reducido drásticamente, el sida sigue matando en el Sur. Está entre la diez primeras causas de mortalidad y pronto estará entre las cinco primeras... El sida ha afectado a más gente que todos los conflictos en el mundo en estos últimos diez años y desde que empezó la epidemia, ha matado a más de 17 millones de personas... ¿Esta guerra no merece acaso, de vez en cuando, una noticia?