Argentina

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

04 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

ALGO está ocurriendo en la Argentina que desmiente a los augures que preconizaron la hecatombe política, económica y social y que desconcierta a los profesionales del lamento jeremíaco, siempre disponibles e inagotables. Porque la realidad es que las pésimas predicciones que habían hecho no se están cumpliendo, a pesar de la impericia de la clase dirigente y de su incapacidad planificadora. Algo debe estar sucediendo (algo bueno) para que el inevitable caos social e institucional, azuzado por una hiperinflación galopante, no se produzca. La clave está, sin duda, en la formación y en la cultura de una ciudadanía que no era ni es tercermundista en absoluto. Unos ciudadanos que han asumido la realidad con más entereza y acierto que sus gobernantes y que han desplegado todo un abanico de opciones para salir del atasco: fábricas abandonadas que están siendo gestionadas con éxito por sus trabajadores con la aceptación de clientes y proveedores, cooperativas de nuevo cuño que se abren paso en el sector de los servicios, grupos de voluntarios que se han organizado para sacar adelante sus propias comunidades. Y todo ello sin política de por medio. Porque para volver a creer en la política sí que les falta mucho aún.