25 grados

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

31 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Escucho a un empresario y alucino. El poder da asco y debe ser afrodisíaco para algunos. Oigo a un veterano en el puerto de Vigo: «Hace diez años estaba como un repollo, como una berza fresca, y ahora viagra va, viagra viene». Coro de risas. En el muelle hay gente pescando. Lo hacen con caña y llevan bolsas como las de fotógrafos. Están en paro. Al fondo, una pareja de jóvenes se besa. El chico besa el mar en la boca de la chica. Vuelvo a poner la oreja en los pescadores: «Es una caballa», explica con el pez en el aire. Ha picado. Brilla como mil monedas de plata. «Quieta, nerviosa», le suelta, «mira cómo se muere. Le retuerzo el pescuezo». La pareja está otra vez en un beso, se comen los labios. Son uno. Hay litronas en el suelo, vacías, de fin de semana. Una abogada pasea con una compañera y hablan de pleitos y de sus asuntos domésticos. Es lo mismo. Todos tenemos en la frente un sudor de veinticinco grados. Da gusto. Una señora jubilada le comenta a otra: «Se reía de ello como si fuese un cuento de Platón y mira tú. Fue verdad». El Rápido de Bouzas es líder en Tercera, leo. Pasa como una liebre un cazador del Bierzo: «La ilusión de cazar que no me la quiten». Como a mí la de oír y escribir, amigos. cesar.casal@lavoz.es