PACO SÁNCHEZ
22 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.HACE casi veinte años que Fernando Altés Villanueva me franqueó el paso al archivo del diario El Norte de Castilla . No fue fácil convencerle, pero al final cedió y descendí a los sótanos del edificio que el periódico tenía en el centro de Valladolid. Me abrumó la visión de cientos de ficheros, archivadores y cajas repletos de documentos. No sabía por dónde empezar. Fui directo a la estantería más cercana y, en ella, a la altura de la vista, campeaba oronda y panzuda una carpeta que exhibía en el lomo el siguiente rótulo manuscrito: «Miguel Delibes. Correspondencia». Justo eso buscaba. Encontré luego algunas más. En total, pude leerme la correspondencia completa de Delibes durante seis años: de 1960 a 1966, los años en que dirigió El Norte . Había de todo: desde cartas muy técnicas a trifulcas con las autoridades del régimen franquista o con algunos miembros del Consejo de Administración del periódico. Leer aquellas carpetas era como leer una novela, pero mucho mejor. Sólo que a veces me desesperaba, porque desconocía la carta a la que Delibes respondía. Esto no sucede en el libro que recoge la correspondencia de Delibes con Josep Vergés, su editor, y que Destino acaba de publicar. Así que me voy a comprarlo.