EL FENÓMENO de la inmigración clandestina en España ha llevado a los medios de comunicación a buscar expresiones novedosas, en un intento de abreviar lo que el español les ofrece. El caso más peculiar es la forma de nombrar a esos inmigrantes. El uso como sustantivos de los adjetivos clandestino, indocumentado o irregular tiene el inconveniente de que por sí solos no revelan que se trate de inmigrantes. Hubo quien ensayó con ilegales , pero se topó con duros rechazos tan pronto aparecieron expresiones del tipo de «chinos ilegales». Ha acabado empleándose de forma bastante generalizada sin papeles (sin documentos), una forma inusual en un sustantivo, por lo que quienes la utilizan en lo escrito recurren a la cursiva o las comillas para reconocer lo improvisado de la fórmula. Sin embargo, no es descartable que ésta llegue a ser la base de un neologismo, simpapeles , que ya ha utilizado algún periodista. Su arraigo dependerá fundamentalmente de que se mantenga la necesidad de un sustantivo con ese significado y de que lo lleguen a utilizar medios y autores de prestigio. La construcción de nombres mediante la unión de la preposición sin y un nombre o incluso un verbo no es nueva. Ahí están simpecado, sinfín, sinrazón, sinsabor, sinsentido, sinsustancia, sinvergüenza, sinvivir y sinventura . hablar.bien@lavoz.es