Las mil y una pruebas

XOSÉ L. BARREIRO RIVAS

OPINIÓN

30 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

SIN DARME TIEMPO a aterrizar en Raxó, la festividad de San Ramón Nonato acaba de recordarme que ya se acabó el verano político, y que no me queda más remedio que sumergirme en la avalancha de irracionalidad y demagogia que conduce a las elecciones municipales. Por eso les aconsejo que se mojen la nuca y se metan de golpe en septiembre, igual que se hace en A Lanzada, antes de que los témpanos que flotan en el ambiente les amarguen el regreso. Sólo así le parecerá normal -legal ya sabemos que lo es- que un juez unipersonal, en fase de instrucción, y sin más bagaje que algunos indicios y convicciones, puede eliminar de la escena política a un partido con 150.000 votantes, por vía de hecho, y varios años antes de que recaiga, si Dios quiere y el tiempo lo permite, una resolución firme. ¿Qué diría usted si se lo cuentan de Bulgaria, Marruecos o Colombia? Sólo así le parecerá bien una ley de partidos que sólo sirve para un caso, cuya esencia consiste en elevar a categoría de prueba lo que en un juicio ordinario no serían más que simples conjeturas, y en hacer posible la condena de una maquinaria electoral sin imputar a ninguno de sus dirigentes. Sólo así le parecerá inteligente la fantasmal y estéril ecuación ETA igual a Ekin, igual a Kas, igual a Gestoras, igual a Egin, igual a HB, igual a Batasuna, igual a las Herriko Tabernas, igual a Egibar (ya puestos...), e igual a un amiguete que solicita autorización para manifestarse. Y sólo así aceptaría que esa ecuación se presente como la base de una política antiterrorista que nos obliga a ver cómo las fuerzas policiales pierden el tiempo -¡ojalá no fuese más que eso!- persiguiendo manifestantes, cerrando chiringuitos, haciendo el ridículo contra una página web, vigilando puertas precintadas, haciendo procesiones con los ordenadores de Egin y jugando al ratón y al gato con los batasunos. Sólo eso le permitirá sobrevivir al momento en que el ministro Michavila invoca la autoridad moral y democrática de Bush -¡vaya por Dios!- para demostrar que va por buen camino. Sólo así entenderá por qué la prensa internacional no ve clara la maniobra, y por qué el PP y el PSOE no piden el aval del Parlamento Europeo para su brillante plan. Y sólo así entenderá por qué vamos a un juicio con mil y una pruebas, en vez de llevar tres o cuatro. Porque cuando las cosas pasan de mil, sean las mil y una noches o las mil y una pruebas, suenan a puro cuento. Todo lo cual le permitirá deducir, también, por qué la maldita ETA subsiste cuarenta años, matando, secuestrando, robando y chantajeando, sin que se vislumbre el final del tunel de dolor y dictadura en que nos ha metido todos.