Exámenes

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

Somos alucinantes. En las guarderías dan notas. Recoge los juguetes. No presta los juguetes. En el colegio nos machacan. Progresa adecuamente. Necesita mejorar. Antes era peor: podías ser hasta muy deficiente (terrible). Más tarde, la selectividad. Ahora, el examen de ingreso renacido. Luego, los años de carrera. Exámenes y más exámenes. Toda una vida académica de pruebas. También fuera de las aulas. Test y más test para aprobar el carné de conducir teórico. Prácticas y más prácticas para superar el carné de conducir práctico. Pruebas en clase de gimnasia. Cientos de requisitos para el primer trabajo. Requisitos para una hipoteca, para entrar en un club, para subir a un avión. Un infierno. Pero echo en falta el test más importante. Lo único a lo que se accede libremente y sin ninguna prueba. Es para temblar. Nos exigen diez mil cosas para todo, menos para lo más trascendente: ser padres. Nadie nos hace una prueba para ver si somos capaces de soportar la terrible presión de tener un papel crucial en la educación de un pequeño. Esta sociedad es incomprensible. Nos piden la hora hasta para fumar y nos dejan ser padres sin paracaídas. Cómo no nos vamos a estrellar.